Concurso de robótica LEGO

Los alumnos atienden a las explicaciones técnicas previas |

"Tenacita" en acción |

Preparando con el ordenador la programación del robot |
El Colegio Agustiniano de Madrid participa en el certamen de robótica:
First Lego League; Desafío 2008
Alumnos de 3º de ESO, Pablo, José María, Ana, Isabel, Carlos y Danny, dan sus primeros pasos dentro del mundo de la robótica. Acompañados por dos profesores Arturo y Borja, se han enfrascado en una curiosa actividad que ha consistido principalmente en fabricar y programar un pequeño robot con piezas de Lego. El pequeño robot está dominado por un ordenadorl, tiene 3 motores y es capaz de percibir de su medio exterior mediante varios sensores: luz, infrarrojos (diferenciando colores), sonido y contacto. Respondiendo a los mismos de una manera simple con desplazamientos, movimientos, luces, sonidos y palabras.
El reto de este grupo de alumnos no era solo la construcción y programación de “Tenacita”, nombre que le han dado al pequeño robot, si no presentarse a la final por colegios de la Comunidad de Madrid del campeonato: First Lego League.El Desafío 2008.
Financiados en la inscripción por el APA de Colegio Agustiniano el domingo 14 de diciembre a las 8:30 de la mañana, el equipo llegaba al Cosmo-Caixa de Alcobendas, lugar donde se desarrollaría el campeonato. Desde bien temprano, los diferentes equipos fueron desfilando por las mesas de competición y los robots fueron realizando las pruebas planteadas por la organización del campeonato. Con el hilo conductor de “El Cambio Climático”, la organización había preparado una serie de retos que los robots debían ir completando y con ellos, sumar puntos.
Además de la competición entre robots, el equipo de alumnos tenía que identificar un problema ambiental en su comunidad y proponer alguna solución. Los chicos y chicas del Agustiniano, diseñaron una solución ambiciosa, pero con perspectivas reales y viables desde el punto de vista físico-químico, para reducir la cantidad de CO2 atmosférico emitido por vehículos, fabricas y calefacciones. Lo más interesante de su propuesta, es que una vez captado el CO2 del aire, se podría reutilizar para fabricar abonos naturales y más sorprendentemente todavía, generar energía a través de la conversión del CO2 en materia orgánica: biocombustible.
Tras casi dos meses de trabajo siempre en horas extraescolares, preparando su participación tanto con el robot, como con el proyecto científico, no lograron clasificarse para las siguientes fases (Barcelona, Dinamarca y Atlanta) pero consiguieron un meritorio decimocuarto puesto.
Los nervios, el desconocimiento del campeonato y la tensión por realizar el mejor papel posible les jugaron malas pasadas. Ahora bien, el año que viene que se preparen, porque volverán y no se conformarán con cualquier puesto.